lunes, 27 de noviembre de 2017

DIARIO DE UN INCESTO, Anonimo


TITULO: Diario de un incesto
AUTOR: Anónimo
EDITORIAL: Malpaso
GENERO: Drama/Biografía
EDICION: Tapa dura
AÑO: 2017
PAGINAS: 127




SINOPSIS:

La autora de estas páginas fue violada regularmente por su padre a lo largo de la infancia y la adolescencia. Bajo la capa de una plácida vida familiar se ocultaba el secreto.
Esa relación se prologaría después en esporádicos encuentros acuciados por el miedo y el deseo; la víctima, ya dueña de su destino, siguió buscando nuevas versiones de la violencia que intentaba dejar atrás.

Este texto podría parecer un sobrio relato de hechos desgarradores, pero es algo más. El impacto de su lectura podría llevarnos a pensar que la narradora se limita a describir el horror desde una distancia gélida y a plasmarlo sin bálsamos o artificios, pero hay mucho más.


OPINIÓN PERSONAL:


Hay ciertas publicaciones que inmediatamente los adjudico en la categoría de historias que cuestionan la ética y la moral. En este caso, desde el primer momento que supe de este libro sabía que entraría directo a dicha categoría.

Una anotación que he de hacer aunque creo que es una observación bastante lógica, es que tanto dentro de las páginas de este diario como en esta reseña encontrareis pasajes con contenido que puede ser molesto para determinadas sensibilidades. Aunque insisto que simplemente con el título del libro es bastante obvio de qué vamos a hablar aquí.

Al comenzar, en una nota que la autora adjunta previo al comienzo del diario nos relata como a fin de proteger su intimidad ha decidido no poner su verdadero nombre y que a pesar de cambiar algunos detalles no ha cambiado la esencia de los hechos.
He de confesar que no me resultaron extrañas las motivaciones de la autora al respecto de guardar su privacidad bajo el anonimato previendo lo que iba a leer, pero cuando me he adentrado en su lectura la duda me ha asaltado en más de una ocasión sobre si lo que estaba leyendo ha ocurrido realmente o ha resultado fruto de la ficción. Como lectora esto no supone diferencia alguna ya que una vez comienza la lectura, lo que leemos nos pertenece de alguna forma, lo hacemos nuestro y las experiencias o las motivaciones de sus autores quedan en un segundo plano. Simplemente lo dejo como una simple anotación.


El libro tal y como consta en su título se nos muestra a modo de entradas de diario, sin ninguna conexión entre los párrafos ni tan siquiera en el tiempo. Esto no entorpece la lectura ni la hace caótica pese a que lo pueda parecer, de algún modo es como si estuviésemos rebuscando entre los recuerdos de alguien viajando en el pasado entre fechas sin relación entre sí, pero que nos hace conformarnos una visión bastante clara de la naturaleza humana de este personaje.

Hay una referencia clara llena de rabia y dolor cuando se habla de la familia de nuestra protagonista. Lo interesante no es como nos muestra la oscuridad de los hechos que propiciaba su padre, sino la que se cernía sobre ella. Aquello en lo que la obligaron a convertirse a pesar de que más allá de sentirse una víctima, se sintiese un monstruo. Es justo en este punto donde el relato se vuelve más interesante e invita al debate.

“Nunca nos besábamos. Aquella noche no nos besamos, como tampoco nos besábamos cuando era adolescente, o cuando tenía once, diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro o tres años. Nunca me metió la lengua en la boca”

Una vez lees ciertos pasajes es imposible seguir leyendo sin parar a reflexionar. Te obliga a hacer un alto y pensar sobre lo leído.

Los momentos en los que habla de su madre o del triángulo que se formó con ella en uno de los vértices son especialmente duros. Hay momentos que pueden resultar incoherentes o imposibles por cómo se hace lo impensable por logran la normalidad y que quede instaurada de nuevo en la familia pase lo que pase.

“Cuando un animal siente miedo, siempre regrea a su hogar, por muy espantoso que este sea”
 


La prosa de la autora es desnuda y sin florituras. Muestra los actos más violentos y pornográficos sin atisbos de recargamiento. Hay crudeza en su relato y brutalidad en sus exposiciones.
Justo se establece un vínculo de intimidad con el lector. Hay una conversación directa, la narración en primera persona y la sensación de invadir la confianza que supone la estructura de diario elegida aproximan a ambas partes a modo de confesión.

“Recuerdo aquellos días oscuros llenos de luz en los que mi padre me follaba cuando llegaba de clase… (…) …Recuerdo los sonidos que hacía. Su respiración, pesada y rápida, procurando no hacer ruido, procurando no hacer ruido mientras se le ponía tan dura que no le quedaba otra, no le quedaba más remedio que restregársela entre mis muslos. Recuerdo sus gemidos bajos…”

Hay cierto pasaje muy interesante donde filosofa sobre las disecciones del lenguaje, “la idea de que la moral no era más que un constructo. Si el bien y el mal intrínsecos no existían, entonces lo que me había sucedido era algo de lo que podía escapar por medio del pensamiento”

Estamos ante una crónica cruda, violenta e intensa sobre los abusos y el sometimiento de un ser humano sobre otro. Provocará el asco, la (in)comprensión y el debate. Nadie que se adentre entre sus páginas permanecerá ileso ni puede volver a ser el mismo. Puedo corroborar que se encuentra en la lista de los libros que cuestionan la ética y la moral.

2 comentarios:

  1. Acabo de terminar de leerlo y me ha parecido un libro escandaloso, escrito de forma vulgar y poco realista. Pongo en duda muchas de las cosas que en él se cuentan, es posible que tan sólo sean una morbosa y poco ética artimaña de ventas.

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  2. Hola, sabes quisiera saber de donde eres mlShA ya que me interesa leer este relato y acá en chile no lo encuentro trato de buscarlo por Internet y solo encuentro fragmentos

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