TITULO: Pax
AUTOR: Sara Pennypacker
EDITORIAL: Nube De tinta
GENERO:
Narrativa
EDICION: Tapa blanda con solapas
NOTA: 4/5
AÑO: 2016
PAGINAS: 297
SINOPSIS:
Peter y Pax, su leal zorro, son inseparables. No
obstante, cuando sucede lo impensable y su padre tiene que partir a la guerra, Peter
se ve obligado a abandonar a Pax a su suerte.
Pero Peter sabe que su lugar está junto a Pax.
Espoleado por una amistad inquebrantable, se lanzará a la aventura y cruzará el
país en guerra para reunirse con su zorro. Pax, esperando con paciencia su regreso,
tendrá que enfrentarse solo a los peligros del bosque…
OPINIÓN
PERSONAL:
Sabía y era consciente tras leer la sinopsis y
saber que esta historia se publicaba bajo este sello editorial, que no se
trataba de ninguna trama ligera ni olvidable, sino que hallaría un mensaje que
me emocionaría y que guardaría para mí mucho tiempo después de haber leído el
libro. Y así ha sido. Como además me suele ocurrir con muchos títulos publicados
por Nube de tinta.
A simple vista, puede parecer una historia más
infantil que adulta, pero bajo el título de Una historia de paz y amistad y siendo protagonizada
por un niño y un zorro, esa parte de mí amante de los animales, latía con
fervor por leer esta narración.
Ante todo, he de resaltar la edición. Tanto en su portada como en las ilustraciones (bellísimas y
perfectas) que acompañan a la historia a cargo de Jon
Klassen. Un
completo acierto ya que no constan de mera figuración sino que complementan a
la perfección lo que la autora está narrando.
Además en cada inicio de capítulo se acompaña con
un dibujito que representa a cuál de los dos protagonistas se halla narrando la
historia: Pax o Peter.
Porque el comienzo no es más desolador. Somos
testigos de un viaje. De uno sin retorno, donde la guerra está próxima y se
deben hacer sacrificios, o así al menos lo entienden los mayores. El padre de
Peter pronto se marchará y debe dejar solucionados unos asuntos antes de
partir. El momento en que dejan a Pax en el claro del bosque, como Peter no
puede dejar de llorar y le lanza un juguete para que su inseparable amigo hasta
entonces vaya detrás de él y le dé tiempo a volverse al coche me partió el
corazón.
Y esto ocurre en el primer episodio.
Es aquí donde arranca la historia de cada uno por
separado. Y la lucha de ambos por rehacer el camino y volverse a encontrar.
No voy a mentir y deciros que he leído esta
historia de forma impasible. Me ha emocionado al punto de tener un nudo en el
estómago y de emocionarme en más de una ocasión. Los capítulos de Pax me han
gustado especialmente, incluso por encima de los de Peter. La autora nos avisa
al comienzo de la historia de que mediante un tipo de fuente localizable para
el lector nos describirá qué es exactamente lo que se hablan los zorros entre
sí, ya que se comunican en la realidad. Se nota que se ha documentado y como
logra transmitir al lector el comportamiento de la comunidad de los zorros así
como sus sentimientos por el entorno es increíble.
Ver como Pax sufre por no poder recuperar el
rastro de su dueño y sentirse responsable de él y no poder hacer nada por
encauzar esta situación me remueve por dentro.
De hecho, hay justo un momento, en la página 214
cuando recordando el momento de su abandono rememorando a Peter se da cuenta de
una cosa que le causa un profundo dolor. Y a mí como lectora también.
Hay un concepto del que nos habla la autora que no
olvidaré jamás, y es un concepto budista denominado “Dos pero no dos”.
“…La no dualidad. Trata de la unidad, y de cómo las
cosas que parecen separadas están conectadas entre sí, que en realidad no
existen las separaciones…”
Es una historia tierna, dura y bella que ha
logrado calarme hondo tanto en su esencia como su significado. Recomendable no
solo para los más jóvenes sino para todo tipo de público.
Me ha hecho reflexionar más allá de lo que la
historia me cuenta y eso me hace valorar aún más este libro.
En
resumen, una
historia con apariencia de amabilidad que no deja de esconder un camino de
cambio y de horror. Una historia
aleccionadora que emociona y deja huella al lector. A mí me la ha dejado y
ahora ocupa un lugar privilegiado en las estanterías, justo donde se merece
estar.



