martes, 29 de marzo de 2022

CODA, Sian Heder

 

CODA

Sian Heder

Drama

2021

 

 

 

SINOPSIS:

Ruby es el único miembro oyente de una familia de sordos. A sus 17 años, trabaja por la mañana con sus padres y su hermano en Gloucester, Massachusetts, antes de ir a clase. Ruby decide probar suerte en el coro de su instituto. Su entusiasta profesor ve algo especial en ella y la anima a que piense en la posibilidad de entrar en la escuela de música, algo que la obligaría a tener que tomar una decisión de cara a su futuro.

 

 

 

OPINIÓN PERSONAL:

Apurando las jornadas previas al gran día de la ceremonia anual de los Oscars en un visionado de última hora, pude disfrutar de esta propuesta ya ganadora del premio a Mejor Película 2021, remake de la original francesa de 2014.

Apenas sabía nada de su argumento más allá de que su protagonista era hija de padres y hermano sordos que descubre su verdadera vocación en la vida que no es otra que cantar.

Las películas donde sus protagonistas proceden de distintos ámbitos familiares cuya pasión es desarrollar su vida en una disciplina artística son numerosísimas. Lo que la distingue del resto es precisamente ese ámbito familiar del que hablaba antes y cómo esa circunstancia les afecta a todos y cada uno de los miembros de esa familia.

Algo que les llega a causar rechazo es que no entienden como puede ser que su pasión sea justo lo único que ellos no son capaces de percibir. Esto y que ella como la única integrante de la familia sin esa discapacidad en su terreno profesional la pesca, les es imprescindible contar con su ayuda.

 

Es muy fácil sentirte identificado con la protagonista aquí encarnada por una cautivadora Emilia Jones, se encuentra en plena edad adolescente donde anda en búsqueda de quien es, qué quiere y qué la define. Es el vínculo directo con el espectador. Hace fácil que entiendas su frustración entre el deber y lo que realmente quiere hacer. No deja de cuestionarse en cada momento si debe ser leal y pertenecer a su familia o dejarla y encontrar su propio lugar.

Jones me ha conquistado por completo sin tener consciencia de que la haya visto con anterioridad. Transmite cercanía, veracidad y un gran magnetismo con la cámara. Además de poseer una voz preciosa. Imposible de olvidar su interpretación de “Both sides now” de Joni Mitchell.

Un dato que desconocía es el significado del título CODA (Child of deaf adult), hijo de adultos sordos y que hace referencia directa a nuestra protagonista Ruby. Es el eje central de su familia y de la historia.

Uno de los grandes aciertos de esta propuesta es como trata el tema de la discapacidad auditiva, de una forma honesta, real y directa.

Los personajes están muy bien desarrollados de cada uno de los integrantes de la familia: especialmente el de Troy Kotsun, muy bien acompañado por (la reconocida y ya oscarizada) Marlee Matlin y su hijo interpretado por Daniel Durant. Cada uno d estos actores tienen sordera en la vida real, una diferencia con respecto a la cinta original de La familia Bélier y que supone todo un acierto con respecto a la integración que supone.

 

CODA es una historia sencilla sobre cómo lidiar con la vida y los problemas que conlleva pero además hay una subtrama sobre el barco pesquero mostrando como su discapacidad forma una barrera no solo con el resto de personas de la profesión sino con la propia ley. También hay un interés romántico de la protagonista pero no es especialmente importante, complementa pero no opaca, lo cual se agradece ya que no cae en ningún tópico de sensiblería que podría restar fuerza a la trama principal.

Hay una escena que resquebraja por dentro y es en la actuación del coro donde su familia va a ver a Ruby, pese a que no pueden hacer lo más importante: escucharla. En un momento el sonido desaparece y el espectador por primera vez durante todo el metraje,  se pone en su piel. El silencio es el protagonista y se hace real y patente el desconcierto ante los presentes que les rodean. No pueden percibir lo mismo ni poder emocionarse de igual manera y tienen que lidiar con ello.  

Es una película difícil de clasificar, es una mezcla de drama pero con buenas dosis de comedia muy bien ejecutadas, con un tono independiente pero sin dejar de pensar que está estructurada como cine familiar. No hay grandilocuencias técnicas ni planos rebuscados. Está filmada de forma sencilla con una puesta en escena natural y básica. Lo que buscan está más centrado a nivel emocional que en un plano técnico o artístico.


 

En resumen, estamos ante una propuesta de corte amable, dirigida al gran público, careciendo de pretenciosidad o tecnicismos en cuanto a términos cinematográficos se refiere. Quieren hablarnos de integración y de lucha pero con un cariz empático y amable. Es imposible no terminar su visionado con una sonrisa y emocionado y eso en estos tiempos es más que necesario. Recomendadísima.


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