TITULO: La letra escarlata
AUTOR: Nathaniel Hawthorne
EDITORIAL:
Penguin Clásicos
GENERO: Narrativa
EDICION: Tapa blanda edición bolsillo
AÑO:
2015 (1849 año publicación obra)
PAGINAS: 255
SINOPSIS:
Ambientada en la Nueva Inglaterra de los puritanos
del siglo XVII, La letra escarlata narra el terrible impacto que un simple acto
de pasión desencadena en las vidas de tres miembros de la comunidad: Hester
Prynne, una mujer de espíritu libre e independiente, objeto del escarnio
público y condenada a llevar la A de Adúltera, el reverendo Dimmesdale, un alma
atormentada por la culpa aunque digno de la estima general, y Chillingworth, un
ser siniestro, cruel y vengativo, que máquina en la sombra.
OPINIÓN
PERSONAL:
Mi primer acercamiento a las ediciones de Penguin Clásicos no ha podido
ser más satisfactorio. Una edición de bolsillo preciosa, muy manejable, blandita
como a mí me gusta de esos ejemplares que puedes abrir por completo sin que se
doble el lomo o destrozarlo y a un precio económico.
Además, las cubiertas son maravillosas. Y la
edición viene con anotaciones a pie de página a lo largo de toda la novela.
Un lujo de edición a la altura de una obra clásica que me ha
descubierto a un escritor asombroso: Nathaniel Hawthorne.
La edición cuenta con una introducción de la
catedrática Nina Baym antes de introducirnos a la historia.
Hay muchas clases de literatura y muchos fines de
la misma para un mismo lector, pero en ciertos momentos uno se encuentra
leyendo una determinada obra y sabe que no lo está haciendo para entretenerse, es
justamente cuando sabes que no es un ejemplar corriente el que tienes entre
manos, sino que estás ante verdadero arte y es justo lo que distingue esa
novela del resto de obras literarias. La distingue de una posición diferente,
especial.
“..¿Cómo te sientes, Hester? ¿Te obliga tu condena a
llevar la letra prendida a tu pecho hasta cuándo duermes? ¿No tienes miedo a
las pesadillas y a los malos sueños?...”
El causante de dicho estremecimiento no es otro
que el escritor Hawthorne cuyo pluma solo puedo calificar de verdadera
exquisitez. La novela está narrada
en tercera persona y en un lenguaje culto a través de una prosa densa y
delicada.
En un principio conocemos a la protagonista de
esta historia, Hester Prynne, una esposa de un culto y respetado caballero pero
al que no ve desde hace unos años por estar este entretenido en diversos
motivos.
Hester tiene una aventura extramatrimonial quedándose
embarazada y exponiendo así su desliz. Nada se sabe de la identidad del hombre
mientras que a Hester se le acusa, se le condena y se le señala por parte de
todos los habitantes soportando el juicio de los demás no solo en el momento en
que se hace efectiva la condena sino durante el resto de su vida.
Es posible no haber sujetado ningún ejemplar de
esta obra y conocer de forma sencilla la sinopsis de esta historia: mujer adúltera
declarada culpable y llevando el estigma bien visible en su pecho mediante el símbolo
de una gran A para que nadie olvide su castigo. Estamos ante un clásico de la
literatura que todo el mundo conoce.
Más allá de la historia, el autor nos transmite una doble
lectura donde
nos transmite como una sociedad del siglo XVII juega con la doble moral de
intentar castigar ciertos comportamientos al hacerse públicos pero que se
siguen llevando a cabo en privado. Esa hipocresía y la obsesión del ser humano
de impartir justicia con semblante firme y duro a través de señalar a los
culpables.
Y es aquí donde Hawthoorne donde muestra como la
pecadora se encierra a través del silencio y de una aterradora soledad a
labrarse mediante la constancia y su esfuerzo una vida alejada de cualquier
posible ruido, ajena al resto y desde la mayor humildad que es capaz. Y todo
esto mientras los miembros más respetados de esa sociedad se jactan de haber
impartido justicia divina y se sienten seguros dentro de su rígido sistema.
“…Como suele suceder cuando una persona ocupa
cualquier lugar porminente en una comunidad y no interfiere con los intereses y
conviencias públicas o privadas, una especie de respeto general rodeaba
últimamente a Hester Prynne…”
Entre los personajes destaco a nuestra
protagonista, una mujer con la que es imposible no sentir empatía hacia su
dolorosa situación y su afán por salir adelante, pero un secundario importante
es Dimmesdale, el clérigo, un personaje con muchas capas y muy atormentado.
“Se sentaron nuevamente, muy juntos con las manos
entrelazadas, sobre el tronco musgoso de un árbol caído. Jamás les había
deparado la vida un momento tan melancólico; era el punto hacia donde los
llevaban sus pasos desde hacía mucho. Y sin embargo, estaba impregnado de magia
y un encanto tal que los forzaba a demorarse un momento, y otro, y luego otro
más…”
Hawthorne realza con esta obra la fortaleza del
ser humano como individuo más allá de toda la represión que la sociedad pueda
ejercer sobre él. La culpa, el resentimiento, la fuerza de voluntad, la
hipocresía… el autor nos retrata esta sociedad costumbrista y nos adoctrina
acerca de las injusticias que somos capaces de perpetrar.
Soberbia la primera toma de contacto con el autor.

