TITULO: Pálida luz en las colinas
AUTOR: Kazuo Ishiguro
EDITORIAL:
Editorial Anagrama
GENERO: Narrativa
EDICION: Tapa blanda con solapas
AÑO:
1988
PAGINAS: 203
VALORACION: 4/5
SINOPSIS:
Después del suicidio de su hija mayor, Etsuko, una
japonesa de cincuenta años instalada en Inglaterra, rememora momentos de su
vida. Quizá la explicación de esta tragedia familiar se encuentre agazapada en
aquel Japón de los años cincuenta que se recuperaba de las heridas de la guerra
y del traumatismo de la bomba atómica.. . En la memoria de Etsuko aparece de
forma obsesiva, recurrente la imagen de otra mujer, Sachiko, una amiga y vecina
que vivía sola con su hija Mariko. Dos personajes enigmáticos, a cuál más
inquietante. La pequeña Mariko parece haber vivido una cruel y dolorosa
experiencia, que reduce a la nada, tanto para ella como para su madre, la
esperanza de una vida tranquila, lejos de las ataduras de la rígida tradición
japonesa. La relación ambigua de Etsuko con Sachiko y Mariko está en el centro
del enigma del libro. ¿El examen del pasado conseguirá exorcizar los demonios
del presente?
OPINIÓN
PERSONAL:
Algo que como lectora no estaba acostumbrada y que Murakami
me enseñó a ello, es a apreciar los finales abiertos.
Nunca pensé que podría disfrutar tanto con el
desconcierto que provoca no tener respuesta para todas las preguntas que pueden
llegar a plantearse en una historia. Y justo aquí ocurre eso. Hay muchas
incógnitas e historias sin contar tanto del suicidio de la hija mayor de Etsuko
como de la relación del pasado que guardaba con su amiga Sachiko.
De hecho, una vez que finalicé la lectura, días
después seguía pensando en esos huecos vacíos de la historia sin concretar. Es
justo en momentos como ese donde recuerdo cierto pasaje de la obra de Salinger
donde Holden comentaba lo genial que sería tener como amigo al escritor de la
obra para plantearle cantidad de preguntas sobre la misma.
Como punto fuerte, la obra tiene un halo de misterio que envuelve toda la narración desde su comienzo
hasta el final. Puede que haya lectores que se sientan algo decepcionados al
terminar la lectura y hayan sentido que lo verdaderamente importante, lo grande
de la historia se ha quedado en el tintero sin contar. De no ser por la
maestría de este autor, yo me encontraría justo en ese grupo, pero lo cierto es
que me ha brindado una lectura tan rica,
tan llena de matices,
con unos personajes que aguardan tanto dentro que me ha hecho plantearme tantos
interrogantes como ha hecho volar mi imaginación para darles respuesta. Y
conseguir que ocurra esto y que además como lectora le esté agradecida es arte
verdadero.
Lo cierto es que he sentido que lo que estaba
leyendo era real. Hay muchos traumas ocultos, muchos secretos que nunca se
desvelaran y es justo eso lo que ocurre en la vida real. No siempre tenemos
respuesta para todo, ni conocemos la verdad acerca de los que nos rodean y es
precisamente eso esa barrera lo que más me ha gustado de la no historia de
Ishiguro. La defino como no historia porque Palida luz en las colinas contiene la
historia que nos cuenta y que leemos y la no historia que queda encubierta y
que el propio lector tendrá que dar respuesta.
El ritmo es pausado, con una primera parte mucho más
potente que la segunda y con unos personajes muy bien perfilados y llenos de
aristas y dolor donde el pasado juega un papel muy importante.
“…Es posible que con el paso de los años mis
recuerdos hayan perdido nitidez, que las cosas no sucedieran tal como me vienen
ahora a la memoria. Pero recuerdo con cierta claridad aquel encantamiento
misterioso que al parecer nos unió a las dos mientras estuvimos allí de pie, en
la oscuridad que se cernía sobre nosotras, con nuestros ojos clavados en la
silueta que yacía más abajo en la orilla.”
Una verdadera delicia narrativa de la mano de Ishiguro. La segunda vez que me
ocurre con este autor y pienso repetir muy pronto y espero que con tan buen
resultado.



