miércoles, 6 de abril de 2022

LA LIBRERIA, Penelope Fitzgerald

 

TITULO: La librería

AUTOR: Penelope Fitzgerald

TRADUCTOR: Ana Bustelo

GENERO: Narrativa

EDICION: Tapa blanda con sobrecubierta

EDITORIAL: Impedimenta

AÑO: 1996

PAGINAS: 181

 

 

 

SINOPSIS:

La librería es una delicada aventura tragicómica, una obra maestra de la entomología librera. Florence Green vive en un minúsculo pueblo costero de Suffolk que en 1959 está literalmente apartado del mundo, y que se caracteriza justamente por «lo que no tiene». Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla.

Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.

 

 

OPINIÓN PERSONAL:

Fitzgerald ha logrado con esta novela, que la incluya en esa lista de libros cuyo recuerdo va siendo más grato a medida que pasa el tiempo tras su lectura. Las expectativas o la idea que nos hacemos en ocasiones de una novela termina jugando en contra de la experiencia lectora, y en buena parte de la narración he tenido sentimientos encontrados a medida que avanzaba en la trama, sin embargo y gracias a un inesperado giro final tuve tiempo para recomponer todas las piezas y ver la obra con cierta distancia y de forma global, lo que ha terminado repercutiendo de forma positiva conforme ha ido pasando el tiempo como comentaba al principio.

La novela comienza con los pensamientos inquietos de nuestra protagonista, Florence Green sobre si debía comprar una propiedad, Old House, de dimensiones adecuadas para abrir una librería, la única que existiría en Hardborough.

En el último año de la década de los 50, en Hardborough no parecía que hubiese llegado aún el progreso que ya existía en otras regiones del país. Precisamente la necesidad de lograr cierta progresión en su vida tanto personal como profesional, se convierte en el deseo de abrir su propio espacio donde dotar de entretenimiento a los vecinos del lugar y no dejando de ser un proyecto vital motivador y con una experiencia en el sector que ya conocía.

No lo tendrá nada fácil ya que encontrará demasiadas reticencias, rivalidades (el contrapunto lo compone un excelente personaje, Violet) y una nula empatía en relación con los habitantes del lugar. Justamente me gusta que en medio de tanta incomprensión acerca de su proyecto, la protagonista se interne en un debate muy interesante acerca de si debe vender ejemplares de la obra más conocida de Nabokov.

 

“… Algunos críticos dicen que es pretenciosa, aburrida, de lenguaje florido y repulsiva, otros dicen que es una obra maestra. ¿Sería usted tan amable de leerla y dejarme saber si le parece que haría bien al encargarla y recomendársela a mis clientes?...” 


Le otorga a la trama un segundo tema de debate acerca de la valoración de la literatura como arte o como mera diversión.

La narrativa de Fitzgerald es costumbrista y abundante en detalles sobre la época en la que se desarrolla la historia. La autora sabe crear una atmósfera donde el lector es perfectamente consciente de la naturaleza de los personajes que se nos presentan, todos y cada uno de ellos por muy secundarios que sean. Especialmente sabe retratar como era esa sociedad opresiva, vil poco progresista e ignorante ante cualquier introducción a la cultura.

Un aspecto donde además podemos dotarle de una segunda lectura comprendiendo esa sociedad como más actual de lo que nos gustaría admitir. El matiz sobre determinados comportamientos abre un nuevo debate sobre la ética y la moralidad donde no se deja de retratar la hipocresía y falsedad de parte de la población.

Insisto en uno de los mejores aspectos del libro y es que Fitzgerald logra embaucarte con una prosa sencilla en su propuesta pero exquisita por lo que logra evocar al lector, donde más allá de lo que cuenta interesa como lo hace y el contexto donde se desarrolla la historia.

No es una historia de libros o de amor a la literatura, es un lienzo donde se retrata a parte de una sociedad que fácilmente podemos identificar a pesar de no encontrarnos en la misma época en la que está ambientada la narración. Un relato de donde podemos sacar más de una enseñanza vital.

En resumen, estamos ante una historia cortita, que perfila más que define en este retrato costumbrista de una época y una sociedad tan real y cercana a la nuestra que no puede sernos ajena y que la envuelve un aura intimista con tintes melancólicos que deja cierto poso amargo en el lector por la realidad que nos presenta. Un libro fijo e imprescindible en mi estantería.

martes, 5 de abril de 2022

KIMI, Steven Soderbergh

 KIMI

Steven Soderbergh

Thriller/Acción

2022

 

 

 
 

SINOPSIS:

 

Una empleada de una empresa tecnológica que sufre agorafobia descubre un crimen e intenta alertar a sus superiores.

 

 

 

 OPINIÓN PERSONAL:

 

El estreno de esta película, una propuesta de HBO Max, se distanció con The Batman, uno de los estrenos más esperados del año, en menos de un mes, teniendo como nexo de unión entre ambas a su protagonista: Zoe Kravitz.

Lejos de cualquier casualidad tratándose del mismo estudio, a veces he observado que aprovechan la publicidad invertida durante meses en un proyecto blockbuster, para que otros de menos presupuesto, de forma indirecta, se beneficien de ello.

La ambientación de la historia se encuentra en la actualidad, en esta época epidémica pero en una era post pandemia, donde vemos al personaje de Kravitz, como el resultado de lo vivido durante el confinamiento ha tenido un efecto directo en el comportamiento de su rutina diaria. Como le condiciona en su salud mental y hasta qué punto. Algo con lo que es fácil sentirse identificado y así poder conectar con ella.

Trabaja desde casa resolviendo errores de entendimiento de la aplicación e interpreta las transmisiones registradas, hasta que descubre que podría haber ocurrido un delito gracias a una grabación registrada por Kimi (que es una aplicación parecida a Alexa en esta historia).


 

De hecho es notable que Kravitz hace un trabajo concienzudo por reflejar la intensidad con la que su personaje padece miedo y ansiedad a estar en espacios exteriores. Esa vulnerabilidad y como es una situación que escapa por completo a su control, pese a que su voluntad sea la contraria, se refleja especialmente en la escena donde queda con alguien y justo cuando intenta abrir la puerta no puede. Esta agorafobia que quizás en su representación la he llegado a ver mejor reflejada en cuanto a su complejidad, en Copycat con una impecable Sigourney Weaver. Aquí entiendo por el contexto que nos dan que puede ser derivada por un trastorno de pánico y fobia del confinamiento que sufrimos. Pero esto es especulación mía por las conclusiones que he sacado al valorarlo.

Durante gran parte del metraje el piso de Angela (Zoe), es el escenario principal y donde vamos a encontrarnos desde diversos puntos conociendo como se desenvuelve y donde podemos observar algunos comportamientos obsesivos compulsivos. No faltan los planos donde a través de la ventana contempla lo que sucede en el exterior. Mirar a través de la ventana, observar sin ser escrutado. Es fácil que nos vengan otros títulos a la mente de temática similar: Alguien me está espiando de Carpenter, La mujer de la ventana, Disturbia o de todas ellas la más reciente, Los Voyeurs. Más lejos se queda de la obra maestra de Hitchcock, La ventana indiscreta. Pero la idea, el concepto con el que tratan de jugar en esta historia está ahí, en cada uno de estas películas. 

 

Soderberg director de las reconocidas Traffic o Erin Brokovich, Contagio o la trilogía de Ocean’s Elven, ejerce aquí una dirección sencilla en cuanto a planos y aspectos técnicos. Es solvente filmando la acción aunque este proyecto no destaca por la brillantez de su propuesta técnica. Hace un guiño a una actriz con la que ya trabajó en Traffic, Erika Christensen, dándole un pequeño papel.

En cuanto a Kimi quien otorga el titulo de esta película es una especie de Alexa, como comenté anteriormente . Si antes he mencionado algunas películas a las que se podían usar como referencia a esta, algo que también he pensado es que podría haber funcionado como un episodio de Black Mirror, salvo precisamente por lo que no hace ni incide en ello: en la crítica a la tecnología y de cómo afecta en nuestras vidas. Más bien hace un juicio de valor hacia la política corporativa de la empresa que posee los derechos de Kimi y los gestiona.

En cuanto sale a relucir el delito cometido, la trama gira y comienzan los mayores problemas que muestra la película. Hay unos cambios muy drásticos en la protagonista que parecen inverosímiles, tanto en cuanto a sus inseguridades como en su vulnerabilidad para momentos después parecer una candidata perfecta para cualquier película de acción.

Veo un inicio de proyecto que deriva en algo que no termina teniendo mucho sentido ni por cómo te presentan la historia ni por cómo se va desarrollando. Es bastante predecible pese a todo y con un final algo incoherente como he dicho por cómo se presenta y desarrolla la trama, pero no por ello es menos esperado. Lo que más me extraña es que sea David Koepp quien firme el guión conociendo su trabajo que incluye colaboraciones con el propio Spielberg o la muy destacable La habitación del pánico de Fincher.


“Basta, mi vida empieza ahora”

 

En resumen, Soderbergh nos trae una propuesta de 90 minutos, reseñable por lo inusual en estos tiempos, que es perfecta para pasar un rato entretenido sin más. Kravitz hace un trabajo más que decente y aún pese a su segunda mitad, no deja de ser un plan ameno para el domingo por la tarde.